Thursday, September 3, 2009

Lectores


Nunca se ven tan bellos como cuando tienen un libro en las manos. Es una imagen poderosa. El lector está allí pero no lo está, su presencia es el vínculo del mundo de lo intangible con la realidad. A veces sonríe, a veces frunce el ceño. Está adueñándose de un secreto que comparte sólo con quienes ya lo han descubierto y, aún así, el secreto es suyo porque nadie lo siente y comprende como él. Después de todo, está desplazándose a otros lugares y a otras épocas, está conociendo personajes tan reales como los que lo rodeaban minutos atrás... está escapando de su entorno por medio de un acto mágico de ensoñación que le pertenece sólo a él. El lector es el guardián del misterio, el único que puede abrir y cerrar a voluntad la gran puerta de la fantasía que es el libro.

Wednesday, August 19, 2009

Escribir


Hace unos meses una amiga mía sintió el impulso de escribir una novela y me hizo varias buenas preguntas acerca de mis hábitos de escritura. Como he recibido tantos mensajes de personas interesadas en escribir su propio libro, aquí están mis respuestas dedicadas a ellas.

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Escribir un libro es cuestión de disciplina para mí. Me siento, abro el computador y hasta que no haya escrito de 5 a 10 páginas no me levanto. Si no aguanto más, abro páginas web para estimular los ojos o la imaginación. Son muchas horas, así que hay que tener buena espalda. Cuando escribo novelas, son 8-12 horas diarias sin interrupciones, que es trabajo pesado (físico e intelectual). Como también uso la escritura para relajarme, después de escribir esas 5-10 páginas de novela, escribo algo que no requiera tanto esfuerzo, como un artículo, una carta, un sinsentido total de dos páginas o garrapateo ideas en un cuaderno. Lo único que escribo a mano es eso y mi diario. Después, si tengo energía, sigo con la novela.
Si las ideas que me llegan a la mente son diálogos, los escribo a toda velocidad, donde sea, y soy específica. Si son ideas generales, como un pasaje descriptivo, apunto las palabras clave: "rojo-atardecer-angustia-mira por ventana-nube amarilla- árbol marchito- amor perdido- ¿regresará?". Si es una idea relacionada con la trama, la escribo a grandes rasgos: "Vampiros llegan a Londres. Dawn ataca a John. Finge estar enferma". Antes lo hacía en papel aparte, ahora tomo mis notas de la trama en el pc, aunque creo que es irrelevante... sólo que usar ctrl+b en un documento es más fácil que buscar entre 100 páginas de un cuaderno.
Las obras de teatro las escribo rápido y sin pensar mucho, primero la trama completa y luego los diálogos, los detalles de la escena, etc. Sólo paro para desarrollar la trama de una novela cuando no me fluyen las opciones. Me tomo mi tiempo y considero las diferentes posibilidades y sus ramificaciones. Por lo general no hago pausas, esa es la parte mágica del asunto: se me ocurren los diálogos y las escenas fácilmente y sólo reviso y edito cada 10 páginas, pero sí releo cada párrafo al escribir (lo hago de forma automática). Lleno cuadernos de ideas y divagaciones que nunca le dejo ver a nadie más. Allí están las mejores frases de las novelas. Cuando me aburre la trama, le doy un giro que me anime. Si me aburre un personaje no lo mato, le doy tiempo de respirar e inroduzco otros nuevos. Las piezas del rompecabezas las apunto como opciones. Termino no usando la mitad de las cosas pero puede que muchas sirvan al final. Depende de la longitud de lo que vaya a esribir.
Escribo con los lectores en mente, es decir, mi propósito es que nadie se aburra leyendo. Aunque me esté contando a mí misma la historia, no escribo "sólo para mí". Escribo para los demás. Siempre le pido a alguien de confianza que revise mi material cada diez páginas para que no decaiga la tensión. Si me dicen "¡más! ¡ya!" estoy de buenas. Si no hay tanto entusiasmo, lo repito todo o lo re-edito hasta obtener la reacción que busco. Tengo un buen equipo de lectores de prueba, que son tan exigentes como yo. Entretenerlos es un gran reto.
Por último, lo más importante es la autocrítica. Si mi propio libro no es capaz de atraparme y hacerme olvidar la realidad después de haberlo terminado, no me sirve. Tengo que reírme con los diálogos, convertirme en una víctima desprevenida del suspenso y enamorarme de los personajes otra vez, como si no lo hubiera escrito yo. Como con mis libros preferidos, al llegar a la última página debería sentir nostalgia de que se haya acabado.

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Espero que su entusiasmo los lleve a escribir maravillosos libros que nos desvelen a todos.

La imágen es un scan de las letras de inicio de capítulo que hice para Vampyr con acuarelas. No funcionaron para la impresión por tener tantos tonos intermedios, pero pienso usarlas para algo. Hacer click para ver en detalle :)